domingo, 26 de junio de 2005

Espejito, espejito...

El cuento lo había pensau más o menos así:

un tipo que había leído Alicia, de chiquito y se le voló la peluca... se obsesionó por los mundos que hay en el espejo... se quedaba horas y horas mirando e imaginándose lo que pensaba el otro chico, el que lo miraba... imaginaba lo que pensaban los otros muebles... imaginaba los personajes que comenzaban a brillar y se escapaban a la noche mientras él dormía.... tal fue su obsesión que de más grande elaboró una teoría... la teoría de ese mundo de imitación que hay a través de los espejos... se obsesiona por esas personas que copian y hacen todo lo que él hace.... "por qué me miras incesante espejo, por qué repites misterioso hermano el menor movimiento de mi mano"
Hasta que un día decide deschavar ese mundo... decide encontrar la falla del sistema... decide desenmascarar a esos personajes... durante años no cambia ni siquiera un cuaderno de lugar de la habitación.... se pasa horas y horas comparando milimétricamente el mundo del espejo con el propio, anota el tramo recorrido y continúa al otro día... si bien esta tarea parece sencilla, si tenemos en cuenta que cada punto del otro está separado por infinitos espacios, la tarea se vuelve "casi eterna"....
Y un día... cuando estaba mirando, y comparando cada uno de los objetos de ambos mundos, ve reflejada en el espejo la puerta de su habitación que se abre.... inmediatamente mira hacia atrás para ver quién entraba, pero la puerta estaba cerrada... y recién ahí comienza a abrirse... finalmente encontró la falla.... un desfasaje en el sistema de imitación.... pero ahora el problema pasó a ser otro.... descubrió de esa forma que ya no era su mundo la víctima del plagio del cristal.... sino todo lo contrario.... no aguantó no ser dueño de sus movimientos... de su vida... rompió el cristal... y murió....



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