lunes, 26 de diciembre de 2005

La nada es otra cosa...

Pese a todo lo que él había creído durante toda su vida, murió y no había nada. No había paraíso, no había infierno, no había cielo, ni tierra ni penumbras, no había animales, no había vida, no había muerte. Todo lo que había era nada. Miró hacia todos lados y hacia ninguno al mismo tiempo y ya, resignado ante la inmensidad de vacío sin horizonte, se arremangó las mangas de la camisa y se dijo:

-Bueh, alguien tenía que empezar...

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