martes, 10 de octubre de 2006

lágrimas, sudor y ahí te encuentro mi otro yo

Solo, perdido en la vida encuentro respuestas de la nada y al verla me sorprende la nostalgia que junto y la resuelvo de esta vida de titeres que me titeretea a función de su rola.
Miro las injusticias, veo la ignorancia, observo y me mira con ojos tristes la luz de la vida.
Camino por el abismo, tengo frío, estás, estaré?
Perdido en el tiempo y amigo de la distancia, sombra de mí mismo y el deterioro de esa contrucción de nada que se convirtió en todo y ahí me encuentro yo, luchando con los brazos, lejos del poder y cerca de la gente, que muere sin dolor y con la frente abajo de haber peleado con la nada. Sí, yo los represento, son todo, y me alimento de lo poco, los consumo como el tiempo, los abandono sin preguntarles si querían ir.
Soy el instrumento que golpea el viento conjunto a la ser que da esa agua que no de beber.
Participe de ese muñeco de trapo que se descompaginó por el sol que brilló ese día siniestro que se apoderó del dolor, fingio sentir lo mismo.
Dónde están esos ojos que no cesan de gritar y tu voz que dice gracias libertad, y qué hay de mí. parado solo en aquella esquina del olvido y el fuerte zumbido del cráter de mi conciencia que hoy mira la hora y vos corazón sin compromiso que lo donaste a aquella mujer que velaba mi ignoracia de estar vivo y desesperado por nacer.
Ese sendero oscuro pero limitado a su fulgor de esperanza por ver la ignoracia de nacer y respirar junto al triunfo, salto de boca en boca reiterando mi desesperación de vocacion de dilatar mis palabras en nada y formarlas metáforas reales y únicas de mi desesperación por parir el eruto de mi inocencia de ternura huracanada de preguntas y no resolver las dudas de aquella mañana que terminó con la vida de aquel enigma, lágrimas de todo, con su contenido de nada que no para de hacer preguntas y responder al viento, que no despliega respuestas e ignora sonrisas y atrae miedo de confusión.
Dónde quedaron los muertos del desastre que intimidaron, aquella pregunta que de repente nació.
Hoy pregunta por el mudo los errores del todo y del nada que hoy salieron a lastimar aquella ignorancia que hoy late y es muy fuerte y quiere romper con el refusileo de aquella mirada tan necesaria de peligro y desdichas que hoy sonrieron sin sonreir, insultado por el nada y el todo que devastó con sus seguidores devotos de esas secuelas cicatrizadas y condimentadas de su escritor.

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