sábado, 28 de octubre de 2006

Ruso, no podés hacer eso, entendés?

El gordo, canoso, sonriente, iluminado, con toda la magia encima, con sus cincuenta y tantos años mostrando cosechando toda la onda que se le sale desde cada uno de los poros del pecho y hace que la gente no necesite más que eso... nos miró y se bajó... nos pidió a nosotros... me pidió a mí... cariño...
Qué más se puede pedir después de haber hecho absolutamente todas las cosas que nos tentaron a ser felices y audaces durante toda la vida? cariño... sólo eso...
Y la gente se lo dio... nosotros se lo dimos... yo se lo dí...
Me quedé como un boludo durante más de diez minutos pensando: Este tipo acaba de demostrarnos a todos cuál tiene que ser el objetivo de un artista... yo quiero ser como él... auiero ser gordo... quiero tener toda esa panza directamente proporcional a su sonrisa... quiero tener todas esas canas que quieren irse volando a pasear por atrás del telón...
Gilmour se paseó entre nosotros, tan mortales y necesitados de cariño como él, y nos mostró uno de los tantos caminos que existen para ser felices.
Gracias Ruso...

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