lunes, 22 de octubre de 2007

Silvia Ferrer




Conocía al teatro como pocas personas...
Conocía de las personas como pocas personas...
Conocía de la vida como pocas personas...
y conocía de la muerte como pocas personas...

Estos son los momentos en que las palabras quedan atragantadas, en que ni la mejor improvisación logra llenar el vacío que siento.
Hasta ayer tenía planeado hacer una obra, y ella era mi primera convocada.
Hasta ayer ella tenía puesta otra máscara en mi cabeza.
Hasta ayer yo tenía puesta otra máscara.

Mi viejo me mostró el teatro y Silvia Ferrer me lo explicó. Habiendo recibido la enseñanza de estos dos maestros, es imposible que yo no ame, sufra, nazca, tiemble, ría y disfrute estando sobre un escenario.

Eternas gracias Silvia. Eterna.

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