miércoles, 28 de noviembre de 2007

Cercanía

Y cómo haré la próxima vez que tenga a centímetros de mi cara a ese seno. Aún queda la sensación de temblor, de felicidad al acercarse, sonriendo ante la necesidad de compartir un momento único, tan único como efímero.

En teatro se dice que un actor jamás repite un gesto, que cada función es única, que ninguna repetición es tal sino que es una nueva posibilidad de sentir el mismo camino como si nunca hubiera sido transitado. Cómo conozco esto! siempre el mismo camino, siempre una repetición que enseguida se transforma en única, siempre un temblor distinto al verlo llegar.

El instante es enorme, el instante es efímero, el instante es eterno, el instante es mi vida, sin ese punto que nos une, una y otra vez sintiéndonos llegar, una y otra vez retomando las ansias al alejarnos para repetir este rito que nos comulga.

Lo veo palpitar, latir cada vez con más intensidad a medida que se siente mi aliento confundiéndose con el suyo. Mi boca junto al seno, que rápidamente me sonríe, me siente y se despide con el deseo eterno de siempre y tan verdadero como nunca.

Y nuevamente a soñar con él... a recordarlo... a esperarlo nuevamente... sabiendo que mi destino es ese... como el de todos los cosenos...

lunes, 26 de noviembre de 2007

Gustavo Adolfo

-¡No! ¡No! -exclamó el joven
incorporándose colérico en su sitial-; no quiero nada...
es decir, sí quiero... quiero que me dejen solo...
Cantigas... mujeres... glorias... felicidad...
mentiras todo, fantasmas vanos
que formamos en nuestra imaginación

y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos,
¿para qué?, ¿para qué?, para encontrar un rayo de luna.

Manrique estaba loco: por lo menos, todo el mundo lo creía así.
A mí, por el contrario, se me figuraba
que lo que había hecho era recuperar el juicio.
Rimas. Gustavo Adolfo Becquer

20 octubre de 1537. Sentado a la orilla del Mar Rojo... a la espera de esa ola que se acerca y se despide siempre de forma tan efímera (así son ellas). Los segundos pasan lentos a medida que se acerca la hora indicada. Yo la esperaré. Aunque siempre sea lo mismo, aunque no dependa de mí sino de la luna que ella se quede esta vez uno, dos, tres segundos más. Aunque en ese lapso que siempre deja con ganas, uno sólo atine a contemplarla y sonreirle. Aunque una cacatúa que sólo sabe repetir mal algunas palabras que el mundo se empeña en enseñarle, me grite al oído y pretenda que yo me olvide de ella, de mi ola. Aunque sólo pueda disfrutarla con el rabillo del ojo, siguiendo su recorrido, acercándose a mi orilla, alejándose sin prisa. Yo la esperaré.

27 octubre 1621. el mar rápido y agitado... prohibido zambullirse... la ola pasa a velocidad risa... la arena se mete en mis ojos y me impide verla con claridad... alejándose me sonríe y me promete peces de colores para la próxima... intuyo que ella sabe que la espero... siempre sentado en la orilla para verla pasar y pasar...

03 noviembre de 1764 .... y las hormigas se mueven. Corren hacia todos lados, me llaman y me invitan a seguirlas. La vista no las puede abarcar todas, pero reclaman que lo haga. Son increíbles. Esfuerzo extremo por lograr que todas ellas se junten simultáneamente en mi cabeza, pese a estar en movimiento sobre la palma blanca... Me distraen y me llevan... sólo cuando siento una gota que me salpica, vuelvo a este planeta de secuencias cronológicas, donde nada es simultáneo, donde existe el tiempo, y llego tarde, y mi ola se fue...

10 noviembre de 1853. y sucedió lo que algún día iba a pasar... ahogado por la espera... esperándola... parecieran siglos sentado en la orilla... y nunca volvió... y me sumergí a buscarla...

viernes, 23 de noviembre de 2007

A donde vayan los iremos a buscar

Todos sabemos la cantidad de milicos, ex-milicos, hijos de milicos, gente que estuvo vinculada con ellos, amigos, fachos, xenófobos, y demas hijos de puta que están aún en nuestra sociedad, trabajando desde la clandestinidad, desde atrás. Impunes por hacer todo a escondidas.
No hace falta nombrar algunos casos como para saber que todavía están entre nosotros, cometiendo actos terroristas como la desaparición de Julio López. Los vemos todos los días, leyendo la revista B1, participando de reivindicaciones militares, justificando (la injustificable) guerra (guerra dicen) contra el "terrorismo" de hace unas décadas.
Muchos de ustedes llegaron acá a través de un video que hice hace un par de años sobre Hitler. En la misma página de Youtube se pueden leer algunas declaraciones pro-nazis de algunos boludos que lo comentaron. Declaraciones que fueron contestadas una por una por mí, sin dejar dudas sobre la vereda en la que estoy parado.
Hace unos días, recibí un mensaje personal de un cagón (como todos los milicos), de un pendejo seguramente hijo de algún "cabo primero Anastasio López", que decía:
porque no te matas zurdo de mierda!! gracias a pelotudos como vos hoy tenemos a presidentes como kirchner y proximamente a su puta esposa, gracias a gente estupida como vos las fuerzas armadas no tienen presupuesto y mueren pilotos y soldados...gracias a gente como vos, pelotudito, la gente comun no puede salir a la calle porque viene un negro de mierda y te mata...ojala te mataran a vos forro y a todos los que piensan como vos, asi nos librariamos de mucha mierda que existe en el pais.
No es raro que actúen así, saben que la sociedad los condenó y los sigue condenando, a escondidas. Para ver qué tan cagones son, me atreví a dejarle una réplica en su "fotolog" (http://www.fotolog.com/guillotearnoux). Quedó demostrado que es realmente eso al borrar mi comentario de respuesta a los 20 minutos de publicado. Se ve que no quiere que sus amigos sepan lo facho hijo de puta que es.

En fin, este es un pequeño escrache, para que la gente sepa quienes son, dónde están y qué piensan.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Carrizo

- Carrizo! -porque mi vieja me llamaba Carrizo- Andá de Vicente y traeme medio kilo de carne picada, pero decile que no te dé de la vaca del otro día porque tenía mucha grasa!

Ella sabía, en el fondo, que yo no le iba a decir nada a Vicente. Yo le iba a pedir carne picada y nada más, pero ella se quedaba con la ilusión de que ella se lo decía, que se sacaba el gusto, la espina, de criticarle la vaca del otro día.

Mi vieja era así, gritaba todo el tiempo. Para limpiar la habitación, para hacer los mandados, para estudiar, para todo tenía que escuchar sus gritos, aunque estuviera a sólo un par de pasos de ella.

Los padres a veces tienen concepciones tan raras acerca de lo que deben enseñar a sus hijos... En la cola del banco, si era muy extensa, se mandaba derecho para la caja, a los gritos y se colaba en el primer lugar. No en la mitad, haciéndose pasar por amiga de alguno. No. Ella iba directo a la caja. No importaban las quejas de los que estaban allí, siempre se salía con la suya utilizando pretextos tales como "soy una persona mayor", "tengo problemas en las piernas", "se me derrite la manteca" o, en el caso más extremo, utilizándome como chivo expiatorio (chivo expiatorio? así se dice?): "mi hijo está enfermo, señor, cómo se nota que usted no es madre!".

Ella pensaba que así me enseñaba a defender mis derechos, pero lo cierto es que lo único que hacía era avergonzarme. Yo jamás levantaba la vista; quedaba con la cabeza inclinada, rojo, esperando que todo pase lo más rápido posible. Sentía las miradas en mi nuca. Lo peor es que es de esas personas que sacan tema para todo con cualquiera que se le ponga enfrente, por lo que además de defender su derecho a colarse y otorgar la obligación de esperar al resto del mundo, se ponía a contarle a quién la atendía acerca de lo caro de los tomates, el tiempo loco, la epidemia de mosquitos, la inseguridad, y la salud de mi hermanita menor.

-Vos cuando seas grande tenés que ser político. Así de una vez por todas hay alguien decente dirigiendo este país de porquería.
-Y qué puedo hacer desde la política?
-Me conseguís un trabajo a mí, donde pueda cobrar mucho sin hacer nada!- contestaba.

Y fue en una de esas avergonzantes colas de banco, cuando sucedió. Mientras mi vieja se peleaba con una señora que reclamaba lo justo, entraron dos tipos encapuchados. Todos a los gritos, corriendo y tirándose al piso. Y ahí empezó:
-Ves Carrizo! Estos se creen que porque tienen pistolita pueden hacer lo que quieran, pero no! No es así, conmigo no van a poder hacer nad...
-Callate vieja de mierda que te vuelo la cabeza!
-Más respeto jovencito que nadie le dio permiso para tutearme. Yo vine a pagar, así que voy a pagar y me voy, me oyó? Habrase visto insolente de porquería, no ve que puedo ser su...
-Largá la cartera y tirate al piso que sos boleta...- le gritó con la pistola apoyada en la sien- Voy a contar hasta tres.... Uno...
-Dos- dije yo muy bajito...

Minutos más tardes era todo un caos, yo caminaba serio sin decir palabras, increíblemente tranquilo. Con una serenidad que jamás había experimentado.
-Está shockeado! Déjenlo pobrecito!

Mi vieja enchastrando el piso del banco, dejando una mancha que no me iba a hacer limpiar.

-Le dije 0.75, joven, y acá dice 1.25!
-Señora usted va a Martinez, sale 1.25
-Soy una persona mayor, joven, ponga 0.75, y usted señorita hágame lugar que me duele la pierna...
Ma'sí... pagá lo que quieras... seguí así y un día te van a meter un balazo en la cabeza...
-URQUIZAA!!

martes, 20 de noviembre de 2007

Fierro

Hace mucho que no me reía tanto con un chiste...

El Niño Rodríguez, Revista Fierro Nº 2. Noviembre 2006.

lunes, 19 de noviembre de 2007

El cartel de Juárez

Esto lo saqué de una revista Humor&Juegos de hace como 20 años...

Siempre me llamó la atención el siguiente cartel.
El 95% de la gente lee "ASI ES LA VIDA"... sólo el 5% de los encuestados lee lo que allí realmente dice.

sábado, 3 de noviembre de 2007

El loco en la colina

Un día te quedaste ahí arriba. Solo. Sabías quedarte solo. No te costó mucho hacerlo, disfrutabas de esa lejanía con el mundo, con el mundo real.
Un día subiste y no bajaste. De vez en cuando te encarnabas en lo que creías que eras vos, pero no. De vez en cuando hacías que bajabas y no te creíamos. Nunca te salió hacer de vos mismo. El mundo. La realidad. La felicidad. Mi felicidad. Mi realidad. Mis sueños. Tu realidad. Tus realidades. Tus sueños. Tus mundos. Tu mundo. Qué mareo. ¿Y cuál es? ¿Cuál de todas? ¿Será realmente la mía? ¿Habremos sido nosotros los que bajamos y vos el que nos veías alejándonos?
Defendiste tu mundo como único sueño y yo defendí el mundo como única realidad, sin saber lo equivocados que estábamos.
Ya no estoy tan seguro de que realmente esto sea realidad. No puedo confiar en esto que me rodea. Dudo ahora de estar abajo. Dudo que todos estos que me rodean, realmente me rodean. Y Oliverio cansado de usar un solo brazo, dos labios, veinte dedos, no sé cuántas palabras, no sé cuantos recuerdos, grisáceos, fragmentarios. Cansado, sobre todo, de estar siempre conmigo. Daría mi vida por... no, eso es fácil. Lo difícil sería no darla. Continuarla en el sueño. Continuarla arriba. Continuarla abajo. Lo difícil es ser.
A veces la tenés tan clara que hacés contraste.
Pájaro Juárez