miércoles, 28 de noviembre de 2007

Cercanía

Y cómo haré la próxima vez que tenga a centímetros de mi cara a ese seno. Aún queda la sensación de temblor, de felicidad al acercarse, sonriendo ante la necesidad de compartir un momento único, tan único como efímero.

En teatro se dice que un actor jamás repite un gesto, que cada función es única, que ninguna repetición es tal sino que es una nueva posibilidad de sentir el mismo camino como si nunca hubiera sido transitado. Cómo conozco esto! siempre el mismo camino, siempre una repetición que enseguida se transforma en única, siempre un temblor distinto al verlo llegar.

El instante es enorme, el instante es efímero, el instante es eterno, el instante es mi vida, sin ese punto que nos une, una y otra vez sintiéndonos llegar, una y otra vez retomando las ansias al alejarnos para repetir este rito que nos comulga.

Lo veo palpitar, latir cada vez con más intensidad a medida que se siente mi aliento confundiéndose con el suyo. Mi boca junto al seno, que rápidamente me sonríe, me siente y se despide con el deseo eterno de siempre y tan verdadero como nunca.

Y nuevamente a soñar con él... a recordarlo... a esperarlo nuevamente... sabiendo que mi destino es ese... como el de todos los cosenos...

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