sábado, 29 de marzo de 2008

Los Sin Voz. Los Sin Imagen

Algunas memorias ante las protestas del 'campo argentino'


1- Nosotros, miembros de comunidades indígenas, campesinas y campesinos organizados en territorios, hacemos memoria de que la Tierra es un bien aún lleno de vida diversa, donde la humanidad y los pueblos quieren desarrollar los sentidos de la existencia.

2- Las grandes corporaciones de las cadenas agroindustriales vienen imponiendo a los pueblos y países un modelo de producción alimentaria cuyo único objetivo es la rentabilidad y concentración de la riquezas en pocas manos con la complicidad activa de gobiernos, empresarios y, en el caso del 'paro del campo', de los miembros de las cuatro entidades agropecuarias de Argentina.

3- El doble discurso de los dirigentes de la FAA, los ha llevado a un callejón sin salida. Sus prácticas reproducen el modelo de saqueo y contaminación tanto de la tierra, los territorios, como así también de su mentirosa pretensión de representar las luchas más genuinas de los movimientos campesinos en Argentina.

4- Este modelo neoliberal, de saqueo y contaminación, reproducen nuevas formas de colonización y genocidio. ¿Qué hicieron estas entidades cuando en la etapa menemista del neoliberalismo más salvaje desaparecían más de 200 unidades familiares de producción agraria?

5- ¿Qué han hecho y hacen esas entidades agropecuarias ante los asesinatos, cárceles, persecuciones, torturas y enfrentamiento con paramilitares y topadoras que sufren hoy miles y miles de familias de pueblos originarios y campesinos?

6- Dicen hacer el paro por el No a las retenciones y No a la desaparición de los pequeños y medianos productores, pero algunos empresarios y productores que han contratado matones para desalojar pequeños y medianos productores son miembros de esas entidades.

7- Rescatamos algo positivo de este paro de las entidades agropecuarias y sus miembros: se sacaron la careta de luchadores por un modelo de país digno, justo y para todos. Mostraron su verdadero rostro: creen que el país es para unos pocos que obedecen los dictámenes de las grandes corporaciones transnacionales de la alimentación.

8- Estamos en algo de acuerdo: el dinero de todos los impuestos tendría que estar controlado por todos, porque todas y todos pagamos impuestos en la Argentina, no solo los productores y empresarios del campo. Proponemos mecanismos de participación directa tanto de cómo producir riqueza como de la distribución de la misma.

9- Como un primer paso de acuerdos y consensos proponemos que el extra de las retenciones sirva para que no desaparezcan los pequeños y medianos productores, artesanos, artistas, deportistas, etc. Que esos fondos preparen el proyecto de una Reforma Agraria Integral con Soberanía Alimentaria. Estaticemos las exportaciones, que no queden más en manos de las grandes corporaciones transnacionales.

10- Con Vía Campesina decimos que la respuesta a la crisis global del precio de los alimentos: La Agricultura Familiar Sostenible puede alimentar el mundo. Los alimentos no pueden ser objeto de ganancias ilimitadas. La Biodiversidad es una riqueza de los pueblos.

11- Las organizaciones de campesinos, miembros de Vía Campesina, declaran que todos los acuerdos de libre intercambio tanto bilaterales como bi-regionales, llámense Tratados de libre comercio, Acuerdos de libre comercio o Acuerdos de partenariado económico, comparten la misma naturaleza. Estos acuerdos suponen un saqueo de los bienes naturales y sólo benefician a las empresas multinacionales, en detrimento del conjunto de los pueblos del mundo y el medio ambiente.

sábado, 15 de marzo de 2008

Veliente

No es difícil ser valiente,
sentirse valiente cuando todo va saliendo bien.
Y aun tampoco es difícil
sentirse valiente mientras se está en la lucha.
Porque la lucha templa los aceros del espíritu.
Pero sentirse valiente en la derrota,
eso, ya no es tan fácil,
eso, es propio de los verdaderos valientes.
Que la derrota no te convierta en un derrotado,
todos deseamos ser mejores de lo que somos,
incluso habremos hecho algunos esfuerzos para serlo.
Por eso no debemos desalentarnos jamás,
porque el esfuerzo de hoy facilitará el ascenso de mañana.
Por eso es muy bueno no ser malo
y es muy malo no ser mejor.
No sabe cuánto bien hace, el que no hace el mal
pero tampoco sabe cuanto mal hace,
el que no hace el bien.
Defecto es
que te impidan volar a la altura de la perfección.

Alberto (vendedor 669 de “Hecho en Bs.As)

martes, 4 de marzo de 2008

La inexistencia

En mi vida hay un misterio y en su base está el hecho de que yo no nací en Marsella el 4 de Septiembre de 1896, sino que pasaba por ahí, viniendo de otro lado, porque en realidad nunca nací y es por eso que en realidad no puedo morir. Yo puedo decir que no estoy en el mundo, y no se trata de una simple actitud mental. Para los burros médicos-legales se trata de un delirio; para otros de mi poesía; para mí, de algo tan verdadero como un bife con papas fritas.
¿Quién en el seno de ciertas angustias, en el fondo de algunos sueños, no ha percibido la muerte como una sensación rompiente y maravillosa que no puede confundirse con nada en el orden de la mente? Es necesario haber conocido esa creciente de la angustia que aspira, cuyas ondas llegan hasta uno y lo hinchan como mudas de piel con un fuelle insoportable. La angustia que se aproxima y se aleja, cada vez mayor, cada vez más pesada y ahíta. Es el cuerpo mismo que alcanza el límite de su distensión y de sus fuerzas y que, a pesar de todo, debe ir más allá. Es una especie de ventosa posada sobre el alma, con una acritud que corre hasta las fronteras últimas de lo sensible como un vitriolo. Y el alma no tiene siquiera el recurso de romperse. Porque esa distensión misma es falsa. La muerte no se satisface a tan bajo precio. Esa distensión en el orden físico es como la imagen invertida de un encogimiento que debe ocupar la mente sobre toda la extensión del cuerpo viviente.
Acabo de describir una sensación de angustia y sueño, la angustia que se desliza en el sueño, o más o menos como imagino que debe deslizarse la agonía para consumarse en la muerte

Antonin Artaud.
Fallecido en Ivry el 4 de Marzo de 1948. Según los informes oficiales, sentado al pie de la cama, víctima de una autosuministrada sobredosis de Cloral. Según una leyenda, aferrado a un zapato, como un náufrago a la roca.

sábado, 1 de marzo de 2008

Personalidades

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!
¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro.
Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.

Oliverio Girondo
Espantapájaros

y el silencio

Cuando no hay nada que decir, lo mejor es escuchar...