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Mostrando las entradas de 2018

Hologramas

A mis dieciséis años sentí una gran atracción por los hologramas. Recuerdo que compartía esta curiosidad junto con Esteban De la Canal, mi gran amigo de la adolescencia. Hubo para ese tiempo una exposición en Buenos Aires y luego la misma se presentó en el Museo de Bellas Artes de La Plata donde había hologramas de todo tipo. Entre los que todavía mi memoria mantiene había una cabeza, perfecta, detallada, una biblia rusa, un vidrio roto, un dragón que salía de los límites del cuadro, un Michael Jackson que te sonreía, un extracto de la película El Abismo (The Abbys), el gato de Alicia y varios más. Había un detalle que entre sus investigaciones, Esteban me contó (desconozco la veracidad del dato): Cada punto del holograma contiene la información completa del todo. Nunca logré entender cómo podía suceder esto, pero tiene lógica. Si uno mira un punto desde cualquier ángulo, deberá ver la perspectiva del resto de los puntos para que tenga el efecto 3D. Esta idea me persiguió siempre. A …

Como si fuera ayer

Muchas ganas de ir no tenía, la verdad. Su vecino lo había empujado hasta esa fiesta para que se despeje un poco. Habían pasado ya tres meses de la muerte de Irma y sus días transcurrían frente a la tele, sin distinguir ni siquiera lo que estaba mirando.
Fue un año largo, de visitas hospitalarias sin esperanzas hasta el anunciado final. Su amigo le insistió para que salga de su letargo y se divirtiera un rato y él terminó aceptando.
La fiesta era en un salón que había reservado la empresa donde Sergio trabajaba. Luego de dar varias vueltas, copa en mano, un muchacho de unos treinta años se le acerca sorprendido. Su cara le resultaba familiar. -¡No me digas nada! ¡Pará! Eeehhhh... -¿Te conozco? -¡Castellani! ¡Alfredo Castellani!!! -Sí, ¿de dónde te conozco?-preguntó sorpendido. -¡Castellani carajo! ¿¡Cómo estás!? ¡Tanto tiempo! Alfredo frunció el ceño esperando que su cabeza le disparara un nombre en la sien. Nada. -¡Castellani! ¿Te acordás de mi? Ya pasaron como veinte años. ¡Rojo! ¡Carl…