miércoles, 27 de abril de 2005

Taxi!!!

Subió al 71 con rumbo a Urquiza, más precisamente a Congreso y Triunvirato. Después de esperar un buen rato parado por fin se desocupó un asiento al fondo, contra la ventanilla. Se quedó pensando, venía de un día muy largo y cualquier cosa le llegaba al corazón, malas y buenas. El recorrido era vueltero, así que tuvo tiempo para que mil cosas le pasen por la cabeza. Cada tanto sonreía acordandose de algo, o ponía gestos sutiles e indescifrables, pero que reflejaban un pensamiento pasajero.

Faltaban 10 cuadras para llegar, ya el colectivo se había desocupado bastante y quedaban unos cuantos asientos libres. Justo cuando se dio cuenta de eso, sintió un perfume que le perforó el cerebro. A su lado se había sentado esa mina que uno reza porque elija tu asiento. Esa mina con la que uno fantasea.

Se sintió orgulloso y afortunado, miró al resto de los pasajeros, con cara de "estoy acompañado", "viene conmigo", "no me la miren", "es mía"...

Cuando terminó de ver de reojo la hermosura de su cara, el libro que estaba leyendo y la delicadeza de sus manos, se percató de que ya estaba en destino... se animó, la miró, y le dijo: "me gustaría quedarme al lado tuyo, besarte, enamorarme, hacerte el amor y tener muchos chicos... pero acá me bajo".

Ella sonrió entre la sorpresa y el halago, y él se sintió gigante, heroico... bajó sonrojado y con la sangre a un millón por segundo. Desde abajo pudo ver que ella giraba su cabeza y lo miraba... y así siguió él, con ese brillo en sus ojos, hasta la casa de su novia que lo esperaba con una sonrisa.


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